Entrevista a Drori Ganiel

Fundador de BAMÁ

Cuando en mayo de 2001, Drori Ganiel se embarcó en un proyecto casi titánico no pensó el rápido crecimiento que tendría BAMÁ (la Casa del Educador Judío) y el destacado papel que la organización hoy cumple en la educación judía argentina con una matrícula que supera los 22 mil chicos.

“Para mí fue algo muy emocionante, llegue por tres días porque me llamaron de la Agencia Judía para Israel para apoyar la Jeber Haneemanim (Junta de Gobernadores), y después de ocho años reencontrarme con todo fue emocionante”, expresó Ganiel en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN).

El ahora ex titular de BAMÁ consideró que encontró “muchos frutos” del proyecto que impulsó durante su gestión que comenzó a fines de 1999 cuando llegó a la Shlijut.

“Cuando empezamos escribí una carta y dije que había que hacer algo para los educadores y se creó BAMÁ”, recordó.

Lo cierto que aquellos comienzos de la Casa del Educador Judío no fueron sencillos porque la Argentina se encaminaba a una de las peores crisis económicas que sufrió en su historia y la educación judía no quedó al margen.

“Inauguramos BAMÁ en mayo de 2001 y la crisis llegó en diciembre. Desde BAMÁ se hicieron muchas cosas, se apoyó a las escuelas, hicimos la Coalición Educativa con el Joint y con CUJA. Todos pusieron plata para ayudar a las escuelas como parte de la Unidad de Planeamiento Estratégico para saber qué hacer con gente muy profesional de la kehilá”, recordó.

Ganiel comentó que durante su gestión se creó Shlijut y el baucher educativo para que los chicos puedan volver a la escuela. “Además invente el primer programa Lomdim (programa de educación judeo-sionista complementario para jóvenes de 12 a 17 años de Argentina, que no concurren a Escuelas de la Red Escolar Judía) y Jalomot (programa de educación judeo-sionista complementario para niños entre 6 y 11 años de toda la Argentina).

“Antes de venir dije que la educación judía forma y no formal es la amalgama de la kehilá, desde los infantes hasta los adultos. Al apoyar a los educadores en BAMÁ y apoyar a los chicos que pertenecen a Jalomot o Lomdim se logró que las familias llegaran a las sinagogas o a las kehilá gracias a estos proyectos”, dijo.

Asimismo, Ganiel aseguró que “mucha gente que se alejó de la kehilá por una cuestión económica se acercó a la comunidad” a partir de los proyectos impulsados desde BAMÁ.

Al analizar la actualidad de la red escolar judía argentina, el dirigente explicó que al momento de desatarse la crisis en la Argentina, la matrícula de alumnos pasó de 20 mil a 16 mil estudiantes.

“Hoy en día estoy muy contento que haya 22 mil alumnos en el sistema educativo y estoy orgulloso porque hubo gente que hizo mucho más después que el sistema comenzó a trabajar”, dijo Ganiel.

El funcionario se mostró sorprendido por el nuevo edificio de la Casa del Educador Judío al que calificó como “impresionante” por la ubicación y lugar en que fue instalado.

“Cuando yo cree el primer Hillel en Belgrano y el segundo en Córdoba que siguen funcionando después de diez años puedo decir que el sueño fue realizado”, subrayó.

No obstante, Ganiel reconoció que hay “un atraso de diez años” en la educación judía.

Respecto de la controversia que se desató en el 2001/2 entre la AMIA e Israel por el manejo de la educación judía, el ex titular de BAMÁ recordó que cuando llegó a la Argentina dijo que iba a fundar BAMÁ. “Sin embargo dije que iba a ser el último director que llegaba de Israel porque esta debía ser una sede de la comunidad judía argentina”, agregó.

Incluso comentó que hubo diferencias entre Salay Meridor (en ese momento presidente de la Sojnut) y Alan Hoffmann (actual director general de la Agencia Judía para Israel) por el manejo de la educación judía.

Ganiel recordó que Meridor le reprochó en una oportunidad que la Agencia Judía estaba poniendo plata en la educación judía en la Argentina y no había ni un letrero. “Le dije que la plata que pusimos es la plata para la comunidad judía. No va aparecer el cartel de la agencia judía y así fue. Gracias a Dios Alan Hoffmann (en ese momento a cargo de la educación) me apoyó y Salay entendió”, añadió.

El ex titular de BAMÁ destacó el trabajo de Ariel Lifac, director administrativo de BAMÁ, y de la directora Carina Lión.

Ganiel consideró que la institución “está en buenas manos” y consideró que si su presidente Pablo Laufer “sigue en este camino va a lograr el cielo”.

Para el dirigente no es casual que el presidente de la Agencia Judía, Natan Sharansky y Hoffmann hayan decidido realizar la Junta de Gobernadores en Buenos Aires “cuando durante 20 años se hizo en Yerushaláyim (Jerusalem)”. “La Sojnut sabe que no hay otro lugar en el mundo de educación formal e informal, movimientos juveniles y clubes como los que existen en la Argentina”, sostuvo.

En cuanto al nivel de la educación judía en América Latina, Ganiel evitó hacer una evaluación, pero consideró que “hay que apoyar a las kehilá como Córdoba y Rosario y alguna más para que los judíos del interior se junten en los lugares grandes porque sino van a desparecer”.

“La asimilación es una bomba peligrosa. Estamos perdiendo a los judíos que tienen que venir a Buenos Aires y otros centros grandes, pero hay que apoyar a la educación judía, a los centros juveniles para que florezcan no solo para que se mantenga”, agregó.

Finalmente, Ganiel confesó que extrañó BAMÁ, los amigos y la carne argentina. “Eche de menos a la carne argentina. Durante estos tres días comí buena carne argentina”, dijo.

Fuente: www.itongadol.com.ar

 

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